lunes, 12 de julio de 2010

Caja de Cristal


Guardé tu recuerdo en una caja de cristal así aunque encerrado era visible. Una noche escapó y me inquietó tanto que me robó el sueño toda la noche, nos quedamos mirándonos a puerta cerrada.

Hoy, después de ver tu recuerdo a través de un pedestal y vivir con una máscara de alegría en el rostro, ésta se ha partido descubriendo las lágrimas que al recorrer mi cuerpo se convierten en sangre.

Tomé la caja y, con desesperación, la abrí... tu recuerdo me rodeó más no pude tocarte, te has convertido sólo en una imágen de un pasado que aun puede alterar todos mis sentidos. Sólo quería tenerte un momento como antes cuando llegamos a la cima y tocamos el viento con las manos. Sentí ansiedad, desesperación, rabia... con la caja abierta te llamé, pero mi clamor se perdió en el silencio.

Cuando dejé la caja de cristal flotando en el vacío supe que ya no te tendría aunque sólo pueda sentir deseo, amor y ternura para rodearte otra vez.

Estas letras son el resultado de un pensamiento transitorio mezclado con un sentimiento perpetuo. Aún guardo tu recuerdo en una caja de cristal...

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