
De todo aquello que alguna vez quise ya queda muy poco, casi nada de todo lo que de ti, por ti y para ti soñé.
Podría con una llamada, una palabra de cariño, tal vez una lágrima hacer que volvieras a mis brazos, amarte nuevamente y no dejarte ir... mas ya no lo hago ¿por qué? Por la cadena de mentiras, por el peso de ilusiones que quebrantadas en mil pedazos, por las promesas olvidadas y tus palabras huecas.
No sé si quiero o no volver a verte. No sé si el tiempo, la flor, quizá el espejo en el que te destrocé o tu fotografía valgan algo para mí.
Dejaste en mi boca el sabor de la decepción y del vacío, en los labios frialdad y en los brazos agonía.
Hoy sólo eres un fantasma periguiéndome en cada minuto de al vida, en cada ser que se me acerca.
Eres el fantasma de mis pasos, el fantasma de mis besos y caricias, la sombra de alguien a quien realmente amé.
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