
Cómo quisiera ser la llave que cierre el candado de la caja de tu sombra. Tal vez el arrecife en el fondo de tu mar; quisiera ser el humo que se desplaza por tu cuerpo, enredarme en tu cabello y perderme a tu horizonte. También quisiera ser la voz de tu silencio, podría ser el recuerdo en tu presente o el ahora de tu ayer.
Tras de ti quisera ser tu delante, tal vez la sangre de tu cuerpo, el tacto de tus ojos o la mirada de tus manos.
Desearía ser el interior de tu rededor y el exterior de tu alma. Quisiera ser la voz de tu mirada , quizá cruzar por el mar de tu sonrisa o tomar un café con tu tristeza mientras juego un ajedréz con tu pasado y tu destino.
Podría, acaso, subir por uno de tus brazos y llegar hasta tu mano para recorrer la pista de tu huella digital. Subir de nuevo, escalar por tu hombro, llegar hasta tu cuello, colgarme te tu oreja y al entrar susurrar que realmente te extraño. De ahí saltar hasta tu boca, llegar a tu naríz, subir por tus ojos para poder observar la vida desde ahí. Caer dentro de una lágrima y resbalar por tu mejilla formando así parte de tu pasado.
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