viernes, 23 de julio de 2010

En el Silencio


Lucho por no volver a escribir para ti pero lo hago. Rodeada de un velo oscuro volví a tus brazos vagos. Música suena a lo lejos y el sonido de una guitarra me recuerda tus manos y tu pelo. A la sombra de esta noche apareciste apropiándote de mí como lo hiciste tantas veces. No tengo una imagen clara de un momento preciso llegan todas al mismo tiempo y me ayudan a marcar segundo a segundo la llegada del amanecer.
Mis neuronas y mi corazón hoy son tu casa y tu cama. Al abrazar el vacío siento el corazón como cuando un cuerpo inerte revive de repente, recostado en una cama fría y algo en mi mejilla se desliza con sabor semejante al mar.
El recuerdo de mi pasado queda atrapado en el vacío de mi presente, añorando la realización de un futuro que no se atreve a construir.
Mi alma te grita tanto que la melancolía la ha dejado sin voz, guardando en el silencio el gemido de su amor.

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