
Parece que te he olvidado. Puedes pensarlo cuando estés sólo, cuando en el espejo de la vida te mires a los ojos y no veas mi reflejo en ellos.
Te he olvidado, puedes pensarlo al recorrer las calles, al comer tus uñas.
Te he olvidado, puedes pensarlo cuando tus manos y tus brazos ya no me tengan entre ellas.
Te he olvidado, puedes pensarlo al ver la luna llena, platicar con los delfines u observar el mar sobre las nubes, tal vez, al sentir a una gata arañando tu cuerpo.
Puedes pensarlo cuando otros labios prueben la muerte en los tuyos.
Puedes pensarlo cuando escuches latir tu corazón y sólo encuentres la compañía de mi ausencia.
Te he olvidado, puedes pensarlo una y mil veces. Eso no quiere decir que sea verdad.
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