Es difícil definir quien soy. Pregúntenle a un botón de rosa quién o qué es cuando desde que brotó de su semilla siempre ha visto a su rededor y nunca en su interior. Pregunten al mar quién es cuando en su inmensidad no conoce todos sus rincones.
Soy, tal vez, una niña que al encontrarse sola con su madre pensó que debía crecer demasiado aprisa y ahora que la infancia se ha alejado quiere correr hacia el pasado. En algún momento, alguien decepcionada de su familia y de ella misma, que encuentra en la soledad su más confortable compañera pero a la vez la más hiriente.
Alguien a quien le inculcaron caminar por caminos ya trazados en donde todos vamos sin saber por qué. A callar, no cuestionar, pero sí a juzgar. No sé si aprendí tarde a decidir o no he sabido tomar la vida como va.
Me enseñaron que hay dos formas de ser: nube o sol. Jamás pensé que la unión de ambos podrían dar un hermoso arco iris. Me dijeron que había que trabajar para sobrevivir y que vivir es un privilegio que pocos pueden darse.
Me djeron que la sonrisa era señal de cinismo y el entusiasmo el camino al manicomio.
Mis palabras base para lograr algo fueron: "si Dios quiere, quizá, quien sabe, no siempre se pueden las cosas o no".
Ahora sé que muchos están ahí para hacerte caer pero que si caes no te ayudan a levantarte. Me enseñaron que si crees en alguien te arriezgas a una traición y que el amor tarde o temprano se acaba.
Ahora sí soy una mujer, ¿buena suerte, mala suerte, quién sabe?
En este tiempo también aprendí que la luz existe. Que la verdadera libertad no es cotidiana. Que el mundo puede girar a placer.
Voy a mitad de camino y sé que rumbo quiero tomar.
No ahogarme-respirar
No caminar-volar
No odiar-amar
No sobrevivir- vivir.
Lo único que no he podido hacer es creer que lo merezco.
Soy una sombra anciosa por ser luz.
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