martes, 3 de agosto de 2010

Camino


Miro ahora el camino lleno de luz. Aquél que imploré encontrar algún día, ese en el cual tu mirda deje de perseguirme, donde pueda dejar de arrastrar tu melena en los talones de los piés. Mis piernas se han cansado ya de seguirte, quieren tomar otro camino, uno en el que el corazón ya no mande, no sufra y sobre todo no llore.

Sin emargo, me siento confundida. Estoy deleitada imaginando lo bueno que puede haber detás del cielo y al final del sendero. Detrás de mí ha quedado la neblina y la oscuridad ¡Cómo añoraba ver la luz! pero estoy petrificada, hay algo que no sé definir que no me permite abandonarte, tal vez sea la parte de mí que se queda contigo.

Debo seguir el camino que me aleja de ti, de un lugar lleno de piedras y espinas, de tiniebla y sombra, un camino en el que, definitivamene, no puedo volver.

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